En estas obras reconocemos un claro ejemplo de las esculturas sonoras de las que habla Jorge Haro. Este conjunto de esculturas incorporan el sonido a partir de la vibración audible de elementos de su estructura. Las mismas necesitan de una ejecución, alguien que las active. En este caso, Val Bertoia es quien se encarga de ejecutar las diversas acciones que hacen sonar a las esculturas; los sonidos producidos por las mismas se van superponiendo y encadenando. Se trata de encontrar en el sonido su parte física y su complejidad interna y expresiva.Las esculturas se convierten en nuevos instrumentos musicales, que amplían el universo sonoro e introducen nuevos lenguajes a partir de ellos. Se constituyen como obras intermedias, donde lo sonoro y lo visual son interdependientes y funcionan en simultaneidad. Hay una fuerte integración que las convierte en obras plurisensoriales y polisémicas.
Escultura sonora
de Harry Bertoia (1915 - 1978)
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